Hace tiempo que prometí publicar esta receta con verdolaga, pero la rapidez del día a día y el poco tiempo que tenido en este último año, no me ha dejado espacio para sentarme a escribir sobre este plato tan especial para adeptos al slow lifestyle.

Se trata de una receta para sentir el frío del invierno, para salir a pasear y estar atento a aquello que te ofrece la naturaleza; sus colores, sus sabores, su riqueza. Te invito a que te dejes de llevar y te sumerjas en el mundo de las plantas silvestres.
Aquí sólo te presento una de mis favoritas, la verdolaga, pero con un poco de conocimiento y afinando los sentidos, podemos encontrar increíbles alimentos que desde hace siglos se han utilizado en la cocina y han caído en desuso considerándose malas hierbas.
 
La verdolaga (portulaca oleracea), crece salvaje e invade huertos, campos, jardines y bordes de caminos.
Aunque no es habitual encontrarla en el mercado, algunos productores ecológicos ofertan verdolaga entre sus productos si se les hace un pedido directamente. También es posible cultivarla en maceta si se desea.
Si decidís aventuraros a salir y recolectarla, mientras dais un paseo en plena naturaleza, es importante saber identificarla correctamente ya que hay otra especie similar, pero tóxica, que crece cerca de la verdolaga: Se llama euphorbia maculata o hierba de la golondrina. Su principal diferencia es la savia del interior del tallo cuando lo rompes: en la hierba de la golondrina es de color blanco, mientras que en la verdolaga es transparente.
Entre las muchas propiedades de la verdolaga, destaca su poder antiinflamatorio gracias a su alto contenido en mucilagos y omega 3.
Se puede utilizar en planes detox para depurar la sangre e hígado, como diurético y laxante. Contiene además cantidades importantes de vitaminas, minerales, antioxidantes y neurohormonas.
En esta sencilla receta he utilizado las hojas de verdolaga lavadas y salteadas. Suelo guardar los tallos ya que resultan deliciosos, cuando están tiernos, para hacer zumos o smoothies. Las flores también son comestibles y funcionan muy bien como decoración de cualquier plato y en ensalada.
Tenía pendiente utilizar estos fusilli sin gluten de El Granero Integral, perfecta para hacer una receta express y saludable en un día sin tiempo para la cocina. La pasta está lista en tan solo 6 minutos. Tan solo tienes que añadirle la salsa, que puedes dejar hecha el día anterior, y la verdolaga salteada, para disfrutar de un gran plato.
Receta: Fusilli con verdolaga en salsa de puerro y miso.

Propiedades: Destaca por ser muy rica en mucílagos y ácidos grasos omega 3. Es un fuente de vitaminas (A, B1, B2, B3, C, E), y minerales (potasio, calcio, magnesio, hierro, fósforo). Gran antioxidante depurativo, diurético, alcalinizante, antiinflamatorio, antibacteriano, remineralizante…

Indicado para: estreñimiento, ulcera, estrés, limpieza de cutis, cándida, dispepsia intestinal, inflamación intestinal, reflujo, colón irritable, crohn, problemas próstata, cistitis, contracturas, relajante muscular…

 

 

 

Para 1 persona

Ingredientes :

Ingredientes salsa de almendra y puerro:
4cs de aceite de oliva
Un puerro grande lavado y laminado
350 ml de agua
1/4 de vaso de almendras blancas crudas (vaso de 200 ml)
Una pizca de nuez moscada
1cp rasa de ajo molido
Sal marina o kalanamak al gusto
1cp de gemai miso
1cp de levadura nutricional

Ingredientes verdolaga salteada:
Dos cucharadas soperas de aceite de oliva
Un diente de ajo picado
Dos vasos de hojas y tallos de verdolaga
Tres tomates secos remojados en agua escurridos, y picados.


Ingredientes cocar fussili:
Fusilli cuatro cereales sin gluten de granero integral bio
Agua abundante
Sal al gusto

Preparación:

Para hacer la salsa calentamos el aceite de oliva en una sartén y pochamos el puerro 5 minutos.
Añadimos el agua, las almendras, nuez moscada, ajo molido y salpimentamos. Tapamos y dejamos cocer durante 20 minutos a fuego lento. Un vez listo, trituramos y e incorporamos el gemai miso y la levadura nutricional. Reservamos
Separamos la hoja de verdolaga del tallo y dejamos en remojo para eliminar la tierra. En una sartén calentamos el aceite y tostamos ligeramente el ajo. Añadimos las hojas de verdolaga y el tomate seco.  Salteamos unos minutos a fuego fuerte un par de minutos y reservamos.

Cocemos la pasta durante 6-8 minutos con agua abundante y sal. Escurrimos
En un plato ponemos la pasta con la salsa y el salteado de verdolaga por encima. Servimos inmediatamente.

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