Tranquilidad y buenos alimentos: la clave para comenzar el otoño con buen pie.

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Recién llegados de las vacaciones es hora de empezar a pensar en las nuevas propuestas y objetivos para este otoño-invierno. La clave: tranquilidad y buenos alimentos. Os propongo estos consejos para empezar el otoño con buen pie:

Un sueño reparador

Dormir al menos 7-8 horas diarias es  muy importante en el proceso de adaptación pos-vacacional y el cambio de estación.
Cuando dormimos menos de 6 horas o tenemos un sueño de calidad deficiente, no estamos ayudando a nuestro organismo en los procesos vitales necesarios para que funcione correctamente y por ende disminuye así nuestro bienestar general.

Con un sueño adecuado diario la piel recupera su brillo, está más tersa y las células se regaran con facilidad. Además evitamos las ojeras  y futuras bolsas.

Conviene tener en cuenta que el estrés o la falta de descanso provocan acumulaciones de grasa y aumentan el apetito. Un sueño adecuado controla la obesidad,  reduce el riesgo de hipertensión, refuerza el sistema inmunológico y facilita la oxigenación de las células.

Aprovecha todo tu potencial y dale a tu cerebro un respiro para poder procesar los datos acumulados durante el día. Un sueño reparador y en buenas condiciones estimula la memoria y claridad mental.

Incorpora en tus hábitos diarios estas pautas que te ayudarán a dormir bien:

  • Marca un horario fijo para dormir.
  • No tomes excitantes como la cafeína, teína, cacao y bebidas carbonatadas.
  • Cena al menos 2 o 3 horas antes de acostarte.
  • Cena ligero, preferiblemente hidratos de carbono integrales y verduras al vapor. Las digestiones mas livianas e hidratos de buena calidad facilitan el sueño.

Deja de fumar, la nicotina está directamente relacionada con los trastornos del sueño

Desayuna como un Rey…

No te olvides de desayunar para limpiar, recargar y preparar el organismo para la vuelta al trabajo, obligaciones y rutina diaria.
Introduce en tu desayuno alimentos poderosos, de gran valor nutricional y depurativo. Prueba un delicioso bowl de chía y moras; depura tu organismo con un smoothie de pera con alga clorella y hierba de cebada; recupera tu energía con un zumo de naranja, zanahoria, jengibre, maca y polen; introduce en tus platos cereales integrales, frutos secos y semillas. Siempre puedes optar por un clásico: Tosta de aguacate, aceite y germinados ¡Ñam!

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Elimina  aquellos alimentos que restan:

  • Café
  • Lácteos y derivados
  • Bollos, tartas, galletas
  • Pan blanco, azúcares
  • Embutidos
  • Zumos envasados
  • Alimentos fritos: churros, porras, tortilla de patata…

Dedica tan sólo  20 minutos a preparar tu desayuno cada mañana para llenarte de vitalidad, rendir mejor y aprovechar todo tu potencial. Aquí os dejamos algunas recetas para que comiences  a saborear tu desayuno ideal:

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Green Smoothie de pera, amasake y hierba de cebada.
Chia pudding de manzana y canela.
Tosta de pan germinado con aguacate y germinados.

¡Muévete!

Practicar 30 minutos diarios de ejercicio estimula nuestro metabolismo y nos ayuda a estar sanos y fuertes. Te verás y sentirás bien, mejorando así tu estado de ánimo y autoestima.

Puedes regular tu nivel de estrés, tras la vuelta a tus rutinas laborales, practicando cualquier actividad física después del trabajo. Además el ejercicio previene la degeneración de las neuronas del hipocampo, estimulando nuestras funciones cognitivas y bienestar mental.

A nivel físico el ejercicio ayuda en la prevención del cáncer, retrasa la degeneración ósea, evitando la osteoporosis; y estimula la circulación sanguínea y oxigenación de los tejidos, imprescindible en el metabolismo celular. De manera que eliminaremos acumulaciones de tóxicos y grasas, limpiaremos nuestro organismo; y tus células, piel y cabello te lo agradecerán.

 

Trabaja la respiración: mindfulness, meditación, yoga.

El gesto respiratorio, al igual que la masticación, pasa habitualmente desapercibido. Lo damos por hecho, por su cualidad innata,  y sin embargo rara vez lo sentimos con profundidad y prestamos atención a sus sutiles movimientos y susurrante sonido.  El respirar, como el masticar, son dos acciones fundamentales que nutren el cuerpo, elevan el pensamiento y aquietan la mente.

La práctica de la respiración consciente implica estar en el momento presente, cultivar una actitud de apertura ante sentimientos, pensamientos y sensaciones. A través del yoga, la meditación o el mindfulness podemos iniciarnos en la práctica diaria de la respiración consciente y con ello detener nuestro continuo diálogo mental interno.

Hacer yoga, mindfulness o meditación tiene efectos beneficiosos en la ansiedad, depresión, los trastornos del sueño o la esquizofrenia. Su práctica diaria está asociada con la disminución de la presión arterial; el descenso de los niveles de cortisol, favoreciendo la regulación del estrés; la activación de áreas del cerebro asociadas con la atención y la regulación de las emociones.

 

¡Transforma tu alimentación!

Lleva una dieta sana y comienza a incorporar nuevos hábitos saludables en tu alimentación.
Programa un par de días a la semana para dedicarle un tiempo a la cocina. Piensa que es un momento para cuidarte, dar rienda suelta a tu creatividad y concéntrate en una actividad meditativa que solo aporta beneficios y salud.

Reflexiona sobre cada alimento que incorpores en una receta y piensa sobre sus efectos sobre el organismo. Si te falta práctica y te sientes perdido busca las herramientas que necesites para desarrollar tus capacidades:

Aumenta el consumo de vegetales, hojas verdes, cereales integrales preferiblemente sin gluten (como el mijo, quinoa, trigo sarraceno, amaranto, arroz), legumbres, semillas, frutos secos, aceites de primera presión en frío.
Introduce algas, fermentos o encurtidos como el kefir, kombucha, chucrut natural, miso; agua de mar, superalimentos como la algarroba, hierba de cebada, semillas de cáñamo, chía, espirulina, chlorella y maca.

Somos lo que comemos… y comemos lo que cocinamos.
Comienza sustituyendo algunos alimentos poco saludable por otro ricos en nutrientes:
  • Café por achicoria o te rojo.
  • Mantequilla por aceite de coco o mantequilla de almendras.
  • Leche de vaca por bebidas vegetales de almendra, arroz, mijo, alpiste…
  • Azúcar por sirope de agave, melaza de arroz o azúcar de coco…
  • Sacarina, aspartamo u otros edulcorantes artificiales  por stevia natural…
  • Aceites refinados por aceites de primera prensa ecológicos.
  • Sal por sal marina sin refinar.
  • Productos refinados (pan blanco, arroz blanco, pasta blanca) por productos integrales.
  • Bebidas carbonatadas por kombucha o kefir de agua.En un primer momento reduce considerablemente el consumo de:
  • Carnes y embutidos.
  • Huevos, especialmente si no son ecológicos
  • Fritos y fast food.
  • Productos industriales muy procesados: bollería, precocinados, enlatados, conservas…
  • Pasteles, azúcar, chucherías, bebidas carbonatadas.Te proponemos algunas recetas para ayudarte a comenzar el cambio…
Queso ricotta de nuez de macadamia y tomillo
Ensalada de berros, lenteja y jengibre con fideos de agar agar
Papillote de mijo con trigueros, albahaca y salsa de miso blanco
Pilaf de arroz rojo e integral con brócoli, tomate seco y hojas verdes

Queso ricotta de nuez de macadamia y tomillo

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